¡Qué bien se sienten los audífonos! Cuando la magia musical entra al cuerpo, todo un nuevo escenario se construye. Jugamos a perdernos un ratito en otro mundo. Hay mil y un historias para contar: amores, conspiraciones del destino, etc.
Bienvenido al mundo, hoy las palabras al aire son sólo eso. Sí, estaba lleno de tristeza y los recursos, para sentirme mejor, se agotaban. Mi mundo se resumía en todo y nada. La tecnología, tan (in)eficiente como siempre, sirvió para algo: quedamos en vernos.
Llegando al café no pude encontrarlo a la primera “¿Me habrá dejado plantado?”. Y, de nuevo, la tecnología:
- ¿Dónde estás?
- Arriba.
Sí, estaba sentado frente a un ser humano al que hace mucho tiempo no veía. Ni cigarros, ni café… no fueron requisitos para una charla honesta. Los dos ya sabíamos a que íbamos. El mal de amores era un factor común. Él me contó que padecía de extrañarla, yo le contaba que para mí no era preocupante. Digo, ¿qué seríamos si no pudiéramos sentir? Él tenía tanto amor por ella que los ojos le brillaban… aún con todo lo sucedido.
¿Hasta dónde llega nuestra capacidad de perdón? No supimos responder, sólo sabíamos que teníamos una meta en común: saberlas felices. Comenzamos a contar dos historias. Lo típico: los novios, el percance y el final. Para nuestra sorpresa, comprendimos que los hechos no eran tan distintos. Las amábamos y, pues, algo pasó. Un enemigo en común llegó y las cosas tuvieron que cambiar.
No obstante, ni él ni yo cambiamos. Sus lágrimas y mis lágrimas estuvieron ahí: dos hombres sinceros que, al fin de cuentas, creen en algo llamado amor. La idea del compromiso ha estado en mi mente desde hace ya tiempo. ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Por qué cumplir con uno? Coincidimos en que creer en alguien, sin importar lo ocurrido, es un loable. Que un compromiso no debe ser terrible, sino sagrado. Ahora, me burlo de mí por tratar de limitar con palabras técnicas a algo del corazón, por tratar de razonar algo que sólo se siente.
Masoquismo, puro y estúpido masoquismo. Todo era, según yo, terrible: voy a estar solo, tengo miedo de no sentirme querido. ¡Patrañas! Nunca se está solo. La vida es muy sabia y nos trae en el momento preciso a las personas indicadas. ¡Cuánto tiempo sin haber valorado tanto a un amigo! ¿Qué seríamos sin ellos? Desde una risa hasta un llanto, él siempre va a estar ahí.
Mientras hablábamos de nuestras carreras comprendimos que el éxito de las nuevas oportunidades dependerán de tirar todas y cada una de nuestras barreras. Éxitos del corazón, claro está. No nos van a lastimar si sabemos que la otra persona es un gran ser humano. ¿Cómo saberlo? Sintiendo ese no sé qué que qué se yo cuando se está cerca de ella. No, nosotros no nos equivocamos. Vi en sus ojos a una persona que creció y aprendió de esto. Él está preparado para continuar con una batalla que, estoy seguro, no perderá. Llegará una princesa para él, para un caballero.
Siempre las querremos, de eso no hay duda. Siempre estaremos ahí, pero más importante… siempre será mi amigo y quiero verlo feliz. Nuestras decisiones estarán en función del corazón, sólo de eso.
Cursilerías de la semana:
1. Karina Amador y Elisa Gómez: “las palabras maravillosas sólo son intentos de replicar la magia de personas maravillosas”. Si mis palabras son maravillosas, es porque ustedes lo son.
2. Roberto Déciga: llorar, reír, estar ahí. Siempre tendrás a un amigo a tu lado, te quiero mucho.
Soy tu fans we muchisimas gracias esta de huevos
ResponderEliminarrifasta cual santo contra las momias :) gracias hermano
ResponderEliminar