domingo, 31 de julio de 2011

Hola, no soy “Capitán América”.


No hay mejores palabras que las que salen del alma.
-          Yamín Jiménez.
¿Cuántos no quisiéramos tener un super-poder? Tal vez así todo sería más fácil. Probablemente no tendríamos que preocuparnos por cosas tan sencillas como caminar en la noche. Así, quizá, podríamos gozar de fama y respeto de distintas sociedades o, ya de plano, podríamos cumplir nuestro sueño infantil: aventarnos desde la escalera sin rompernos la…
            ¿Podemos describir con rigurosa exactitud el qué es ser un héroe? La primera definición[1] que nos ofrece la Real Academia Española (RAE) es “varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes”[2]. Sólo por aludir a mi queridísimo: tal vez para algunos Felipe Calderón será un héroe por sus hazañas (como declararle la guerra a un grupo de ciudadanos que realizan actividades ilícitas y reprobables como el narcotráfico). Tal vez para mí Felipe Calderón no merezca ser llamado héroe por dirigir una estrategia de seguridad que le ha quitado la vida a tantas personas (pero, como siempre, esa es otra historia).
            La segunda definición que nos ofrece la RAE es “hombre que lleva a cabo una acción heroica”[3]. Bueno, definitivamente tengo algo claro: no va a haber un “Capitán México” que con un escudo (ni quiero imaginarme qué tendría pintado) derrote a los malísimos enemigos del Estado.
Cosas de la vida, tal vez sí tenemos a nuestro alrededor a más de una persona que merece ser llamado héroe sin ser un exterminador social.  Consideremos algo:
En 2011 habrá un aumento de 5.5 millones de pobres, respecto a 2010, […] estimó el Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.
Con ello sumarán 54 millones de personas sin acceso a vivienda digna, seguridad y educación, explicó José Luis de la Cruz”[4].
Vaya que sí hay personas que viven en un entorno que nos les es favorable. Vivir en la pobreza implica muchas cosas en materia de familia, vivienda, alimentos, seguridad… y la lista es bastante larga. Pero, aún con todos los problemas que vienen acompañados de la bonita inflación y la poca adquisición, existen personas que quieren y salen adelante. Personas que hacen de la honestidad un estilo de vida. Algunos prefieren seguir luchando por lograr igualdad. ¿No serán ellos los héroes y no los que portan un escudo albiazul? Yo creo que sí, y también creo que el héroe es aquél que lucha diariamente por lograr justicia social
¿Y qué diantres es la justicia? La verdad, no tengo idea. Sin embargo, sí sé que el héroe lucha por ese algo. Combate por lograr un poco más de conciencia social en sus allegados porque, en verdad, no es normal no sentir nada al ver a gente muriéndose de hambre mientras uno se come plácidamente sus alimentos (que ya son un lujo más que necesidad).
Todos queremos que llegue un Capitán América que logre terminar con la maldad de algunos pocos y maximice el beneficio de las mayorías. ¿Quién no quiere vivir en una ciudad tranquila? Yo sí quiero que la corrupción e impunidad sean cosas del pasado. Todos podemos ser el “Capitán México” que tanto aspiramos. Empezar a ver al otro como un igual (sí, un ser humano como tú – así tenga más o menos billetitos) es un requisito para cambiar a una sociedad tan dañada.
Tal vez no tengamos super-poderes. Pero, tenemos algo mágico: voz. Ésta es utilizada por más de uno a diario que repudian toda clase de actos que dañan a nuestra gente. Por supuesto que el heroísmo tiene repercusiones en el beneficio social. Necesitamos repudiar la delincuencia organizada de algunos criminales y desorganizada de algunos políticos. No podemos seguir alejándonos, día con día, de una aspiración tan noble como la equidad social.
Requerimos de ciudadanos que denuncien con mano dura a sus malos gobernantes y que apoyen abiertamente a los buenos. Necesitamos construir ciudadanía, necesitamos a seres humanos capaces de tenderle la mano al otro y preocuparse por sus necesidades…
            No todo está perdido si sabemos ver en el otro a un héroe que necesita de apoyo colectivo. Los objetivos ahí están. Yo no quiero seguir viviendo en un país repleto de muertos, con malos gobernantes, con una sociedad cada vez más corrupta, con personas que olvidan que son seres humanos… Y, ¿tú? Será mejor comenzar a ser un héroe, vale la pena.

Cursilerías de la semana:
1.    Palabras que compartí con Karina Amador (persona crítica):
La vida muchas veces ofrece oportunidades para recordarte que eres humano (sin importar nada más). Una de esas oportunidades se materializa en conocer alguien y saber que ya es especial. Ese momento es simplemente mágico. Algunas personas con las que ocurre eso se quedan, otras se van. Lo importante es saber que a veces sí podemos ser humanos cuando miramos a alguien a los ojos y sabemos que ya es especial olvidándonos de nuestros temores, nuestros logros… de nuestra historia.
La vida ofrece muchas oportunidades para mantener una sonrisa. Entre ellas, la llegada de nuevas personas. Personas que en la primera charla ya son parte de tu vida. ¿Qué importa nuestra historia cuando está al frente alguien nuevo y especial? Ese alguien no te juzga, ese alguien no conoce tu pasado. Pero, sí puede conocer tu presente. Puede saber quién eres al día de hoy. Muy distinto es conocer a una persona por su historia, otra cosa es conocer a la persona con sólo una mirada”.




[1] Sólo utilizaré las primeras dos definiciones que ofrece la RAE.
[2] Diccionario de la lengua española Online, s.v. “Héroe”. http://rae.es/rae.html (Fecha de consulta: 31 de julio de 2011).
[3] Op. cit.
[4] El Mañana. “Habrá 5.5 millones de pobres más en 2011”. http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=229596 (Fecha de consulta: 1 de agosto de 2011).

martes, 26 de julio de 2011

Paradigmas del amor en lo personal (un caso de muchos kleenex, chocolate y películas).


Pocos, muy pocos, son los momentos que tenemos para crecer. Cubetazos de agua fría nos vuelven más humanos. En mi caso, separarme de una mujer a la que amo, admiro y respeto. Pero, en tiempos difíciles uno se pregunta: ¿es necesario sufrir para crecer?
            Toda la historia de un amor en los tiempos del “facebook” (y demás modernidades) me hacen reflexionar sobre la importancia de aceptar y cumplir con un compromiso llamado noviazgo. ¡Éste claro que es un título que uno lleva pegado en la frente! Sin embargo, el noviazgo no es permanente, o sea, debe renovarse día con día para sobrevivir. Amar implica muchas cosas, entre ellas querer mejorar con la otra persona.    
            Sí, vivimos en una sociedad que profesa mayoritariamente la monogamia. El noviazgo es cosa de dos. Este compromiso sólo puede sobrevivir si las dos partes dan de sí mismos lo suficiente para “ser uno mismo”. Extrañar a la otra persona es un indicador fundamental. Si uno ya no siente la necesidad de estar con el otro, se vive en un engaño. Este título pegado en la frente se invalida cuando la otra persona deja de querer cumplirlo. Cuando uno deja de querer saber del otro el kleenex, los chocolates y las películas (esas que te hacen llorar) se aproximan.
            Le decía a la mujer a la que amo que “el amor no tiene límites”. ¡Vaya que se nos olvida eso! Querer va más allá de mandar, como locos maniaco-depresivos, mensajes de texto cada dos minutos. Amar no es mandar un inbox a la otra persona o darle RT a todos sus tuits. Definir lo que significa “amar” sería limitar a algo maravilloso que no puede ser descrito con vagas y ambiguas palabras.
            Un amigo me decía “¿eres católico?”, yo respondí “no del todo”. ¿A dónde quería llegar mi amigo? Me dijo: “entonces, tú no tienes la obligación de perdonar”. No creo que una religión sea requisito para deber perdonar a personas maravillosas. Simplemente, saber amar también implica saber perdonar.
            Yo ya he perdonado. No obstante, olvidar… ¡ay, cuesta mucho olvidar! Cuando se termina una relación viene el “¿En qué falle”, el “me siento solo/a”, “quiero matarla/o”. Uno no puede ser incongruente con sus ideales. Al decir “eres mi mundo”, “te amo”, y demás cosas repletas de miel, se debe estar seguro de decirlas con honestidad. Yo las dije sinceramente, mi mundo era una persona. Sí, algunos pensarán que estoy loco u obsesionado. No lo creo, sé perfectamente que puedo sobrevivir sin algún amor, sé perfectamente que puedo salir adelante. Esto no quiere decir que no la extrañe con todo mi ser, mucho menos que no me duelan sus lágrimas de arrepentimiento.
            No, no es necesario sufrir para crecer. Crecer es un asunto de convicción y acciones. Amar es un asunto del corazón. Esa persona sabe que la amo con cada latir de mi corazón, sabe que mataría a cualquiera que la lastimara. Y, aunque ella no pudo renovar el compromiso, admiro su capacidad de crecer y querer renovarse. Somos humanos, cometemos errores y lastimamos a quienes nos aman. Pero, la vida siempre nos da una segunda oportunidad para luchar por lo que queremos.
            Luchar significa tener nuestra meta bien clara. Aunque mil obstáculos se atraviesen en nuestro camino, nuestra espada debe ser resistente y fuerte. Caer y saber levantarse, esa debe ser la estrategia. Hoy yo me caí, hoy me levanto. Sí, caeré demasiado, pero cada levantada la disfrutaré como nunca. Ella también lo hará, ella sabrá asumir su responsabilidad y cambiar. Cambiar no es malo, no es una imposición social. Cambiar es una nueva oportunidad para crecer luchando.
            Hoy mi corazón llora, pero lucharé por verte como lo que eres: un ser humano y no un juguete de nadie.

Te amo.