¿Te resulta muy hipócrita un “hola”? No hay mucho que hacer, las palabras ya se me acabaron. Quisiera decirte que sólo eso es escaso, pero mentirte no se me da. Disculpa mi falta de propiedad: las lágrimas ya me han desesperado. Me he perdido y, por supuesto, tú no tienes la culpa. La única culpable fue la situación que nos juntó alguna vez.
Puedes pensar que se trata de nosotros, como conjunto. Sin embargo, eso ya quedó atrás. Un conjunto es de dos componentes estables. Ni tu corazón ni el mío laten en sintonía. Se trata de mí y mi estúpido amor por la historia. No quiero ajetrearte con una escena ya superada. Pero, quiero contarte que traté de respirar tu aroma para sentirme bien. Fallé como es común últimamente. No pude encontrarlo, y cuando pensé que lo había hecho mis ojos me sumergieron en una realidad lesiva: no eras tú.
Te pregunté que qué nos había pasado y nunca respondiste. Hoy me levanto del piso frío y sabía que me hacía falta algo, no eras tú. ¿Para qué disculparnos por estúpidos acuerdos (en el que ganaba quien lastimara más al otro)? Ya lo dijiste: “lo hecho está hecho”. Sólo puedo pedirte que detengas el robo de aquellos segundos que no me dejan volver a respirar otras esencias. Sí, siempre fui el culpable de imaginar, de no querer observar y conformarme con sólo ver.
Tus ojos y tu caminar no me pueden mentir. Yo ya me quedaré callado. Las fuerzas se me acaban, pero después de la tempestad algo ha de venir. Simplemente pido reencontrarme.
Amigo me encantó. Tengo que confesarte que disfruté leer más éste texto que tu artículo anterior jaja pero sinceramente escribes muy bien.
ResponderEliminarEl amor al fin de cuentas ¿qué es el amor? reencontrarse.. que difícil
Atte Alan Mba